Raucher

Cuando llegué a Alemania me di cuenta de que casi todo mundo fuma, y mucho. Yo no sabía que acostumbraban a comprar las piezas por separado y que hacían sus cigarros a mano. Esto me interesó y decidí aprenderlo con ayuda de un roomie Alemán con el que me tocó compartir unas semanas en Marburg. Al inicio todo salía mal. Me la pasaba tirando papeles porque no podía terminar de forjar el cigarro y debía iniciar de nuevo. Meses después, ya en Bonn, mis roomies igual fumaban como locos y seguí practicando. Un día, logré hacer uno con el que me sentí orgulloso y lo guardé. Lo dejé como decoración y hasta me lo traje a México. El de la foto fue uno de tantos que luego hice. Ya casi no fumo, ni compro cigarros, pero durante la maestría sí fumé bastante. Yo creo que por el estrés, y por acompañar a los fumadores también. Claro, el alcohol no ayudaba.

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