
El vicio que arrancó en Alemania me lo traje para acá también. Tenía que aprovechar la tele que tiene mi papá en su sala para poder ver los dardos de manera cómoda. Con las semanas mi papá ya podía identificar a los jugadores por sus traits físicos. Uno en particular, Peter Wright, siempre lo podía distinguir por su curiosa mohawk. Esto le pasó a otras personas que andaban por ahí mientras miraba los dardos, pues está justo en el centro de la sala. Poco a poco, algunos fueron cayendo en este lindo deporte, si es que se le puede llamar así.