Das deutsche vertrauen II

Después de estar casi dos años sin conciertos, tocó regresar a donde todo inició: al famoso Essigfabrik. Claro que todavía mantenía el contacto con mi buen amigo que hice en aquel concierto del 2016. Ya habían pasado casi seis años y ahí seguíamos, encontrándonos en Colonia para ir a ver a alguna banda gritona que se presentara. De las cosas que más extraño de Alemania son justo estos momentos. Aquí no es tan fácil poder ir a ver a un artista, ya que debo cruzar una frontera y gastar mucho dinero, aunque al final de cuentas vale la pena. También se extraña poder encontrarme con buenos amigos como él, que siempre han estado ahí desde el inicio y fin de mi estadía en Europa; incluso años después de que dejé el continente. A por más años así. Prost!

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