
Hoy se cumplen 15 años de que la SCJ volvió a nacer. Un proyecto que reinició por un par de casualidades muy poco probables, hoy celebra su quinceañera. Nunca me imaginé que el proyecto llegaría tan lejos; está en varios estados del país y cuenta con una gran cantidad de miembros. Creo que hasta ya duramos más que la versión original de la SCJ (desde hace tiempo se me hace), la que se fundó en 1986 igual aquí en Ensenada por jóvenes de prepa. Como ya saben, me tocaba poner el patio cada jueves de 5:30 a 8:30 p.m. para recibir a mis amigos, y a veces desconocidos que se animaban a entrar a la casa para platicar sobre ciencia. Debo admitir que, como Andrés una vez me dijo, me emocionaba saber que ya casi era jueves. Aquí, en este patio con unas mesas y sillas, hubo charlas, discusiones, comidas, fiestas, entre muchas otras cosas que nos unieron como grupo y nos hicieron crecer, e incluso madurar, como individuos. Ya después de tantos años, lo que ahora perdura son las memorias que juntos creamos y las consecuencias de nuestra gran curiosidad de hace más de una década. Me refiero a los que ahora continúan con nuestros sueños de crear una cultura científica entre los jóvenes. Justo esto es lo que más me enorgullece de todo lo que logramos construir como asociación.