
Siempre me ha gustado tener un espacio para recibir a las visitas. Cuando llegué a Bonn, tuve la fortuna de que me asignaran un depa con un cuarto relativamente grande. En una esquina acomodé un sillón pequeño y una mesita de Ikea; era el lugar para cotorrear con los cuates (esto se puede apreciar en el post Typischer Abend, donde está el tipo sentado volteando a la cámara). Poco antes de dejar el país, pude amarrar un buen depa con tres cuartos. Uno de ellos, el de la foto, lo asigné para las visitas. Aquí se ve cómo pasaba la mayoría de mis noches; con los compas jugando o viendo movies, mientras botaneábamos totopos con Valentina y nos pisteábamos unas Rothaus que compramos a la vuelta de la esquina. Mi objetivo ahora es tratar de replicar esto, pero en México. Claro, con nuevas personas para igual crear lindas memorias.