Aprendiendo Ruso

En los cursos de idioma que tomé en Marburg había muchos estudiantes que tenían como segunda lengua el ruso. La gran mayoría eran alumnos que venían de países postsoviéticos; Kazajistán, Ucrania, Kirguistán, Bielorrusia, Armenia, etc. Por esta razón, era usual escuchar a la mitad de los participantes de la escuela hablar ruso; era la lengua en común entre todos estos países. De igual manera, se escuchaba mucho español en los pasillos; había mucho latinoamericano. Fue por esto que aprendí unas cuantas palabras y oraciones de este idioma eslavo, más que nada malas palabras. Al inicio fue interesante porque no podía distinguir entre la pronunciación de las letras v y b, que es clave para el significado de muchas palabras. Por culpa de mi background mexicano, donde no distinguimos a la hora de hablar entre estas letras, me tomó un tiempo “agarrarle” a esta nueva regla fonética. Al final me hicieron ver dónde estaba mi error y pude corregirlo. Esto me ayudó también para mejorar mi alemán, que igual se necesita distinguir entre estas letras. Unas semanas después de llegar a Alemania, una amiga Kazaja me trató de enseñar los números en ruso. Igual aproveché para platicarle cómo son en español. En aquel entonces me quedé hasta el cuatro; era difícil de pronunciar. Actualmente ya puedo contar hasta el siete.

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